Por Héctor Gamboa Soto
Al parecer, según lo ha cacareado la presidencia de la República, mañana en Canadá, la señora Claudia Sheinbaum se reunirá con Donald Trump, para dialogar sobre la agenda de las relaciones binacionales.
Al más puro estilo del grito «masiosare», la señora Sheinbaum blofea que enredada en el lábaro patrio, para defender a México, se arrojará enmedio de un lago de saliva, desde la tribuna del G7, grupo de países integrado por las economías más importantes: Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos.
Conocedores de los resultados de las últimas pláticas entre Sheinbaum y Trump, creemos que serán un nuevo ejercicio de genuflexiones de parte de la mandataria mexicana, quién a la menor provocación del gringo, se dobla, en un acto de maroma circense que no se ve ni en el circo Atayde .
Recordamos que al primer l@drido del señor Trump, la señora presidenta mandó 10 mil guardias y soldados a la frontera norte y demostró que la guardia nacional fue creada para contener inmigrantes y no para labores propias de la seguridad nacional.
Tras otro l@drido del güerejo, Le entregó un grupo de importantes n@rcotr@fic@ntes de hace década y media, que estaban sometidos en cárceles mexicanas o en procesos, pero sin extraditarlos, para que su entrega no fuera regulada por acuerdos internacionales, si no que simplemente los entregó, en un galimatías jurídico que los expone hasta a la pena de mu€rte, prohibida en México.
Al tercer l@drido de Trump, que amenazó y cumplió con ponerle aranceles hasta al oxígeno que respiramos, convocó a una multitudinaría reunión en el Zócalo, pero cuando le bajaron poquito al arancel, lo convirtió en un triunfo y dijo que estaba negociando bien.
Lo que se traduce en el viejo dicho de que «sí me vi©ló, pero nomás con la mitad».
Luego comenzó a detener a capos de nivel y a destruir infinidad de laboratorios de fent@nilo, mismos que no existían antes., según López Obrador.
Ahora, ante las deportaciones masivas de nacionales y con las medidas impositivas a las remesas, que dañan severamente la economía de las familias mexicanas, nuevamente tratará de no hacer el ridículo.
Mientras tanto nuestros paisanos legales e ilegales, protestan en las calles de Los Ángeles y otras ciudades norteamericanas, contra la arbitrariedad de las autoridades migratorias.
Trump endurece las deportaciones y amenaza con incrementarlas masivamente, por lo que nuestros paisanos se mantienen en pie de lucha.
En ese panorama irá la señora Sheinbaum a negociar.
En lo personal creo que será tiempo perdido mientras México no suma una actitud digna y de defensa de los connacionales, que vayan más allá del anegamiento de saliva, si no en hechos concretos que se han proporcionales.
Obviamente llevamos las de perder, porque las historias en las que David derrota a Goliat son casi míticas y no habitan en la realidad.
Pero en nuestro México mágico y surrealista, todo puede pasar, excepto reconocer que nuestros representantes en la embajadas y consultorios son floreros y nuestra política exterior está ideologizada y subordinada al patrioterismo placero.
Usted amigo qué opina?