Se realizan elecciones para elegir al poder judicial y el pueblo los desairó.

Por Héctor Gamboa Soto

Si la democracia es la voluntad de la mayoría, la mayoría del pueblo «bueno y sabio» decidió ignorar rotundamente la elección para renovar el poder judicial del país y del estado, negándose a participar en un proceso que a todas luces era viciado de origen y confuso en su realización.

El 87% de la población con derecho a votar se abstuvo de participar en la charada, lo que se puede traducir como una total apatía de los ciudadanos por participar en un circo en el que todos ya sabíamos el resultado:

Morena impondría a sus elegidos, tomando por asalto al poder judicial de México.

A pesar del acarreo evidente, de las amenazas con quitar los programas sociales y las becas a quién no votara, de utilizar acordeones para que la gente votara por los preferidos del partido en el poder y por los estímulos económicos que se dieron en muchas partes del país, la gente no votó.

Con ellos se destruyó el mito «noroñesco» de que el pueblo bueno y sabio quería cambia el poder judicial a través del voto, para acabar una supuesta corrupción.

Una vez consumado el montaje, el Gobierno Federal tendrá un poder judicial a modo, acabando con el concepto de República y de la división de poderes inherente.

El 87% de la población general de votar dijo «No», a pesar de que todas las estructuras gubernamentales y partidistas aliadas almpoder, hicieron todo lo posible para que votaran.

Y lo peor es que del 13 % que sí votó, más de la mitad de las personas no supieron cómo hacerlo, confundidas por unas boletas confusas, mal estructuradas, diseñadas por algún burócrata t@r@do, lo que se traduce como que ni siquiera saben si votaron bien o por quién lo hicieron.

Así tendremos miembros de la suprema corte de justicia, magistrados y jueces sin legitimidad y sabiendo que son vasallos del poder.

Además, ahora tendrán una Santa inquisición judicial, que será la espada de Damocles sobre todo aquel juez que dicte sentencias en contra de los intereses de quienes detentan el poder.

Triste para el sistema judicial mexicano lo sucedido el domingo.

Triste para el país la desaparición de la independencia de los tres poderes.

Sin embargo, los ciudadanos sólo ven la zanahoria en la nariz convertida en dádiva, programa social o beca, que los hace apáticos ante la destrucción del sistema republicano.

En lo funesto del panorama, lo único que se puede recuperar es que los ciudadanos en su apatía, le dieron una soberana patada en la parte donde la espalda pierde su nombre decente, al poder.

Usted amigo, que opina?

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