Los uruguayos comenzaron a despedir este miércoles a «Pepe» Mujica, el ex guerrillero que llegó a presidente de su país y se convirtió en referente de la izquierda latinoamericana, fallecido la víspera a los 89 años tras luchar contra un cáncer.
Ex guerrillero y cultor de un estilo de vida austero, acorde a su discurso anticonsumista, José Mujica cumplió con su voluntad al morir en su modesta casa de la periferia de Montevideo acompañado por su esposa y ex vicepresidenta uruguaya, Lucía Topolansky.
Ella misma había adelantado días antes que Mujica transitaba la etapa terminal de un cáncer de esófago diagnosticado en 2024, que había hecho metástasis.
«Te vamos a extrañar mucho Viejo querido», escribió en la red X el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, al anunciar su fallecimiento.
Orsi y Topolansky abrieron este miércoles a las 10:00 locales (07:00 en CdMx) el cortejo fúnebre que partió de la sede de la Presidencia con destino al Palacio Legislativo.
Apostados a ambos lados de la avenida 18 de julio, la principal de Montevideo, los uruguayos se agolpaban para despedir a su líder al paso del ataúd colocado sobre una cureña fúnebre tirada por caballos. «¡Gracias, Pepe!», gritaban algunos de los presentes. Otros lloraban.
Por la tarde se llevará cabo el velatorio público en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso. El gobierno decretó tres días de duelo oficial.