EL SINDICATO DE TRABAJADORES DE LA INDUSTRIA ELÉCTRICA (STIE) DIVISIÓN TEPIC.
SEGUNDA DE CUATRO
En los documentos agregados del CCT entre la Compañía Eléctrica de Tepic y el Sindicato STIE División Tepic: tabulador y escalafón, ya no apareció el nombre del señor Darío Mondragón, uno de los primeros trabajadores contratados. Según lo consignado en el diario El Nayar en abril de 1944 (nums.589 y 682), el señor Mondragón de origen español, con treinta años de servicio (lo que nos indica su fecha de ingreso en 1914 igual que la del señor Adauto Flores), interpuso una demanda laboral ante la Junta de Conciliación y Arbitraje de la Ciudad de México contra la Compañía Eléctrica de Tepic y la Sociedad Sucesores de Aguirre, “para que se le pagase la cantidad de $350,000.00 por concepto de salarios durante cuatro años, diferencias de sueldos durante 30 años, salarios extraordinarios por vacaciones y salarios extraordinarios durante 28 años por jornadas dobles”.
El laudo resultante indicó: primero, que el autor no probó su acción y los demandados si probaron su defensa; segundo, se absuelve del pago a la Compañía y a Sucesores de Aguirre. El señor Mondragón, contaba en 1944 con sesenta años de edad y se encontraba ya en condiciones de jubilación por treinta años laborados. Ignoramos en qué condiciones se dio su salida de la empresa posteriormente al resultado que le fue adverso.
LA AMENAZA DE HUELGA. Con la entrada en vigor de la LFT desde 1931 se especificó que la huelga es el recurso al que apelan trabajadores y patrones para satisfacer sus demandas, estableciendo claramente las causales y el objeto de la huelga, poniendo énfasis en la búsqueda del equilibrio entre los factores de la producción para armonizar los derechos del trabajo y el capital y con las Juntas de Conciliación y Arbitraje solucionar conflictos.
En la ciudad de Tepic el STIE utilizó en muchas ocasiones el anuncio de huelga a la menor provocación, incluso para la revisión del Contrato; malgastando el recurso también con la figura de la “solidaridad” con otras organizaciones, amenazando con paros, que aunque no llegaban a concretarse, mantuvieron situaciones de tensión, no solo para la empresa sino injustificadamente también para los habitantes de la ciudad.
De acuerdo con notas periodísticas del diario El Nayar, en noviembre de 1944 el anuncio de un paro para protestar contra un laudo de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje adverso a los intereses de dos obreras de Nuevo Laredo. De igual manera, en febrero de 1945 se anunciaba emplazamiento a huelga por solidaridad con la sección del estado de Durango, donde se les negaba la revisión del CCT. Esta situación al no tener nada que ver con la empresa local se percibía como un incomprensible manejo político.
En noviembre, la empresa y el STIE iniciaron pláticas para la revisión del CCT cuya vigencia terminaría el 31 de diciembre; el sindicato las suspende por la intransigencia de la compañía a las peticiones obreras; días después se reanudaron en la Cd. de México en la STPS. La negativa se mantuvo y el STIE emplazó a huelga; finalmente se conjuró la amenaza al llegar a acuerdos, entre otros del incremento de salarios, permitiendo llegar a la firma del nuevo CCT para 1946-1947.
Solo tres meses después el STIE denuncia en el Departamento del Trabajo violaciones de la empresa a los acuerdos logrados y de nuevo plantean la amenaza de huelga para el próximo 10 de mayo (El Nayar, núm. 1132, abril de 1946). Se va de nuevo el conflicto a la Cd. de México y con la asesoría de la FMTICE se anuncia convenio suscrito con la Junta Federal de Conciliación. (El Nayar, núm. 1140, mayo de 1946).
Pareciera que los motivos para la amenaza de huelga no tenían control y en septiembre del mismo año nuevamente se emplaza a la compañía; se manejó un “desnivel económico” porque la empresa elevó sus tarifas para resarcirse del incremento de salarios de enero pasado, beneficiándola con ganancias extraordinarias que no están de acuerdo con el “paupérrimo” aumento de salarios (El Nayar, núm. 1249).
Para estas fechas la Casa Aguirre y Sucesores buscaba insistentemente la venta de la Compañía Eléctrica y había dado ya inicio a diversas gestiones, entre otras con la CFE. Por su parte el sindicato inscribió, en enero de 1947, en el Registro Público de la Propiedad una modificación a la cláusula tercera de su CCT: reconocimiento de personalidad en el caso de “venta o traspaso de propiedades o concesiones de la Compañía Eléctrica de Tepic S. A., no modificará las estipulaciones ni afectará la titularidad y administración del CCT […] la Compañía se obliga a insertar en el contrato de venta o traspaso, si se llegare a celebrar […]” (El Nayar, núm. 1339).
Mientras tanto el CCT tenía ya que renovarse para el período 1948-1949, pues su duración era de dos años. Al aceptar la empresa un incremento de treinta por ciento desapareció el peligro de huelga que por supuesto ya se había emplazado. Sucedió también en julio de 1949, se inconforma el sindicato por incumplimiento del contrato que igual se “solucionó” en la Cd. de México, siempre apoyándose en la FMTICE de Rafael Galván. (El Nayar, núm. 2054).
En el período de 1950-1952 sucedió algo diferente los dirigentes del STIE fueron asesorados por Emilio M. González, líder de la Federación de Trabajadores de Nayarit, en un primer intento de desvincularse de la Federación de Galván, siendo la última participación. En enero de 1950 se suscribió el nuevo contrato, pero el conflicto eléctrico en Tepic parecía interminable, se firmaban acuerdos que no se cumplían y se conciliaba al parecer solamente en el papel.
La queja era persistente de la falta del pago oportuno de los salarios, entrando a una nueva etapa de protesta con medidas más drásticas, realizando apagones en la ciudad a manera de represalia quedando como victimas sus habitantes (El Nayar, núm. 3242).
*(Tomado del libro “La Industria Eléctrica en Nayarit”)