Fernando González Ibarra dejó de existir hace apenas unas horas. Doctor que en Villa Hidalgo fue reconocido como un gran profesionista y un ejemplo a seguir. Como catedrático de la Universidad Autónoma de Nayarit siempre fue un hombre brillante, decente; un hombre lúcido, inteligente, gente fuera de lo común. Líder nato entre el gremio magisterial del Alma Máter.
Seguro, la Máxima Casa de Estudios será un antes y un después del hombre que dejó un pendiente en su vida: convertir en municipio a Villa Hidalgo. Que Descanse en Paz, Fernando González Ibarra.