ESFUERZO POR LA ENERGÍA NACIONAL.
PRIMERA DE SEIS
PROYECTO HIDROELÉCTRICO AGUAMILPA. Antes de Aguamilpa la capacidad eléctrica instalada en Nayarit no llegaba a 3 Mw, con la hidroeléctrica de Jumatán y algunas otras diminutas plantas de combustible diesel. Este año 2024, la hidroeléctrica de Aguamilpa cumplirá 30 años de su fundación; empezó a trabajar en 1994, como la primera presa emplazada sobre el río Santiago a su paso por el territorio de nuestro estado. Fue un proyecto que tardó mucho tiempo antes de que se concretara; desde los años cincuenta se había dado a conocer la intención de construirla para generar, aún en tiempo de secas, grandes volúmenes de energía.
La etapa final de la construcción de Aguamilpa, se desarrolla a la mitad del proceso de privatizaciones, con las recomendaciones de instituciones financieras internacionales para procurar un “adelgazamiento” del estado mexicano, “por naturaleza incapaz” de una administración eficaz de las áreas de la energía, estratégicas para la economía mexicana. Cada fin de estos sexenios se hacía urgente la necesidad del financiamiento del grandes déficits, propiciados por la corrupción, que dejaba en crisis al país, para tratar de darle viabilidad, en tiempo electoral al siguiente grupo político que habría de continuar en la misma ruta. Esto aceptado tácitamente por los gobiernos entrantes de este período de cinco sexenios.
Sin embargo no era ni es fácil mantener esa política, lo que no se podía ocultar eran las devaluaciones, la descontrolada inflación, la contención de los salarios y los exagerados incrementos de la deuda externa. En la ciudadanía suena muy extraño y contradictorio, que cada vez la recuperación se intente con la entrega de nuestros recursos; se percibe más bien como una interminable espiral descendente. El primer intento serio de que el país tuviera control sobre sus energéticos, fue desarrollado en 1938 por Lázaro Cárdenas del Río, en lo que se refiere al recurso del petróleo, cuya explotación tenía ya décadas llevándose a cabo por empresas extranjeras trasladando los magníficos beneficios a sus países de origen. El decreto de nacionalización concretado con métodos pacifistas y civilizados incluía acuerdos para compra-ventas, plazos razonables para la desocupación de las instalaciones de extracción, refinamiento, almacenamiento, etc., y ser trasladadas a la naciente PEMEX. Y con la creación de la CFE deja las bases para afirmar, primero la administración empresarial estatal, que en un futuro no lejano se consolide y continuar el esfuerzo como nación soberana.
El nuevo intento de afianzamiento de la economía nacional se hizo mediante la nacionalización de la industria eléctrica y la creación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (CLFC) en 1960, en términos pacíficos; concertando con cada empresa extranjera los métodos para el finiquito de común acuerdo. La idea era emprender con independencia todo el desarrollo de este recurso estratégico, igual que el petróleo.
López Mateos con el presentimiento de una futura embestida retrograda, recordó la recomendación de Cárdenas de “ni un paso atrás”, como sucedió en la presidencia de Salinas, manejando un presunto “liberalismo” de toda la economía que solo dio beneficios a un reducido grupo de empresarios, que a la sombra del poder gubernamental les otorgó; ligados todos ellos a capitales externos, quienes regresan envueltos todos con la cobija de la globalización de las economías en el mundo. Todo esto nada tuvo que ver con la verdadera libertad de empresa. Por el contrario lo que se propició la concentración de la riqueza en pocas manos, el subdesarrollo y una dependencia que ha representado el verdadero peligro para México: el Neoliberalismo.
La inversión en la infraestructura de los proyectos hidroeléctricos, en comparación con otros procedimientos es considerablemente mayor, se deben de construir: represas, reservorios, canales, conductos, subestaciones para la salida y distribución de la energía. Aunque su inversión por unidades de generación eléctrica es mayor comparada con otras tecnologías, la diversificación en el uso (multipropósito) de las presas, como fuente de agua, riego agrícola, pesca, navegación, recreación, control de inundaciones, las hace imprescindibles en la economía nacional. Además, el hecho de que en el país cuente únicamente pequeños lagos naturales que almacenan escasos 10.35 km3, hace que la construcción de presas sea una necesidad para lograr el aprovisionamiento de agua y electricidad para una población en constante crecimiento. En las últimas décadas se ha presentado un notorio crecimiento de la generación eléctrica con medios hidráulicos, la cual, aunque es catalogada como ENERGÍA LIMPIA en comparación con la generación basada en el consumo de combustibles fósiles, puede generar impactos ambientales y sociales adversos.

