¿Son los anexos males necesarios?

POR GUILLERMO AGUIRRE


**En el cálculo de que existen entre 100 y 120 anexos en Nayarit, entre los que están registrados y los que funcionan sin ninguna autorización, serían aproximadamente 6000 personas, las que son atendidas en estos lugares, cantidad que supera las expectativas de los presupuestos oficiales

He recibido algunos comentarios sobre la última columna de la semana pasada, la que se publicó antier sábado en el periódico impreso Meridiano de Nayarit, y en los portales acostumbrados también, tal columna, trata sobre la tajante declaración del jefe del poder ejecutivo en el estado, el doctor Miguel Ángel Navarro Quintero, en el sentido de que si por el fuera, se deben cerrar todos los anexos que existen en el estado de Nayarit.
Clara y franca expresión del gobernador de la entidad, así ha sido siempre su gobierno, el doctor NAVARRO QUINTERO, suele expresar lo que piensa sin cortapisas, cuando menos así lo he visto expresarse en las conferencias de prensa a las cuales he asistido, y esa virtud, me refiero a manifestar lo que uno piensa, aunque duela o moleste a algunos, debe reconocerse.
Pero debemos de considerar el contexto en el cual el jefe del poder ejecutivo manifestó su idea sobre el dejar funcionar los llamados anexos, que no son otra cosa que centros que intentan rehabilitar a quienes tienen adicciones, tanto al alcohol, como a las drogas especialmente, aunque hoy día, también existen los grupos de narcóticos anónimos, y los tratamientos psiquiátricos para ludópatas.
En el asunto de los anexos, todo se derivó del cierre del anexo llamado Zion, ubicado por la calle prolongación Durango y Paseo de la Loma, en donde debido a denuncias de vecinos de la zona, primeramente, se hizo una revisión en materia de salud, pero el gobernador dijo claramente que esto no lo satisfizo y entonces se hizo un cateo en materia de seguridad, con los resultados que ya fueron dados a conocer, entre ellos decomiso de drogas, y algunas armas, según la información preliminar.
De ese hecho, se derivaron las expresiones del gobernador NAVARRO QUINTERO, respecto a la peligrosidad del funcionamiento de los llamados anexos, pero me llegan opiniones que por respeto a los lectores a los que se debe un columnista, les comparto:
En primer lugar, los famosos anexos, la mayoría de los cuales quizá no funcionen con todas las especificaciones ni reglamentarias ni necesarias, podríamos considerarlos un mal necesario, esto tiene de acuerdo a la opinión de especialistas profesionales en adicciones dos aristas, una como se dijo es que quizá no llenan los requisitos ni de salud, ni de higiene, ni de psiquíatras, que son necesarios, pero como dijo alguien, “es lo que hay”, para cientos o mejor dicho miles de adictos que no encontrarán ni espacio, y si lo encuentran no tendrán el dinero que se tiene que pagar en centros de alta calidad dedicados a combatir las adicciones.
Por eso dijo el gobernador que él quisiera que el estado fuera el único que diera atención rehabilitadora a estos enfermos, pero pues por lo pronto, al parecer estos anexos seguirán operando.
Si tuviera que dar un símil de lo que son los centros como el Marakame y el CECA, y los anexos, sería algo así como lo que es la UAN, las UTs, en fin, las universidades públicas y las universidades privadas, cierto hay universidades privadas de altísimo nivel, pero también las hay las llamadas “patito”, pero todas ellas sirven para dar cabida a los cientos de aspirantes por ejemplo a la UAN, que no alcanzan lugares, y van encontrando acomodo en estas decenas de escuelas privadas, no podría decir que son un mal necesario, porque repito, muchas de estas universidades privadas, tienen un alto nivel y reconocimiento en sus carreras, simplemente puedo decir que ayudan a que los que no encuentran lugar en lo público, lo hagan en estos lugares privados.
Pero siguiendo con los anexos y su funcionamiento, uno de los grandes problemas, que es desde siempre, los recursos públicos destinados para la rehabilitación y los centros de internamiento de personas adictas, no alcanzan, dicho en otras palabras, ni la federación, ni el estado, ni el municipio, tienen los recursos suficientes para atender la magnitud del problema de adicciones y su comorbilidad con trastornos psiquiátricos, al final del análisis, aparece el dinero, como en casi todo.
La realidad es lacerante, tan sólo si nos vamos con la cifra de que en Nayarit, existen cuando menos unos 120 anexos, entre los registrados y los que funcionan en forma discreta, haciendo una cuenta sencilla, de 120 centros por 50 adictos que pudiera atender cada anexo, serían 6000 (seis mil adictos) bajo tratamiento en estos anexos, una cantidad demasiado grande como para que el estado pueda sostenerlos.
Uno de los tantos problemas a los que se acusa a los anexos, es que muchos de los internos, son llevados contra su voluntad, y por la voluntad o petición de sus familiares, sean sus padres, hermanos, hijos, o cualquier otro familiar que ya no aguanta las tropelías del adicto en su hogar, pero se calcula que el 10 por ciento de los que reciben atención en estos lugares, sí va por su voluntad, que en el caso de nuestro cálculo serían unos 600 los adictos que voluntariamente reciben su tratamiento en alguno de esos lugares.
Pero también hay una opinión interesante, el asunto de la prevención, y en este punto, la prevención debe comenzar entre 9 y 12 años de edad, una edad en la que se calcula que todavía no tienen contacto con cualquier sustancia nociva, o cuando menos antes eso se calculaba, porque hoy día hemos escuchado que hasta en las escuelas primarias se dan casos de consumos de enervantes, considerando que, para un menor de edad, el enervante puede ser un
Así que el problema no solo debe ser curativo sino preventivo, curativo, y que el seguimiento siempre sea supervisado por profesionales de la salud mental, con entrenamiento en abuso de sustancias.
Y finalmente llegamos al punto en donde se inició este comentario, en la cuestión de la supervisión y revisión constante no sólo a los anexos, los que por supuesto deben estar en primer lugar, sino también a las clínicas, a las A.C, que tienen propósitos de ayuda a adictos, a casas de refugio, grupos de auto ayuda, y todas aquellas instancias que se dediquen a esta buena acción, la revisión es precisamente para evitar situaciones como las del anexo Zion, que como ven, tuvo un final infeliz…hasta mañana