ESFUERZO POR LA ENERGÍA NACIONAL.
SEGUNDA DE SEIS
PROYECTO HIDROELÉCTRICO DE AGUAMILPA.
El río Santiago nace en la Laguna de Chapala por el lado del municipio de Ocotlán, Jalisco, atraviesa la Sierra Madre, penetra en Nayarit a través de un estrecho cañón, donde con la formación de gargantas, se presentan condiciones inmejorables para la planificación y construcción de cortinas en la edificación de presas. Solamente algunas cuencas como ésta cuentan con las características hidrológicas y geológicas para asentar esta infraestructura. Una vez rebasada la zona serrana, el río cambia de dirección al occidente, atraviesa la planicie costera y descarga en el Océano Pacífico. Sus afluentes principales en las estribaciones de la sierra son los ríos Verde, Juchipila, Bolaños, Apozolco y, en la planicie costera el río Huaynamota
Al inicio de la obra se hizo patente un obvio rechazo de la población indígena por el desplazamiento de pueblos, comunidades y sitios religiosos; además de los cambios en los usos y costumbres en el manejo del agua, alteraciones de los ecosistemas terrestres y acuáticos, y el hecho históricamente discriminatorio de no recibir, la zona serrana, ningún beneficio de electrificación derivado de la construcción de Aguamilpa. Sin embargo el desarrollo de la tecnología, la investigación, los incrementos constantes en la demanda nacional de energía, así como la participación de la empresa privada en el sector, traen como consecuencia la modificación del mercado. En suma es todo un proceso de modernización el que imprime un impulso significativo a la inversión en infraestructura hidráulica con el objetivo de generar energía eléctrica. Los grandes proyectos realizados en Nayarit así lo confirman.
Dado que en México nuestra MATRIZ ENERGÉTICA nos ha proporcionado el petróleo con moderada abundancia, surgen gran cantidad de generadoras a partir del combustóleo que han abastecido, con los conocidos altos índices de contaminación, la demanda siempre creciente en, la industria, el comercio, en lo doméstico, en los alumbrados públicos, de nuestro país. Fenómeno que ocurre en todo el mundo de acuerdo a los recursos existentes en cada lugar.
En el corto período de las dos décadas (1918-1938) entre el fin de la primera guerra mundial y el inicio de la segunda, es cuando en el México posrevolucionario se intenta el afianzamiento de la soberanía. El cardenismo surge al final de este periodo, cuando las potencias en conflicto se empeñaban en el rearme para el tremendo conflicto ya inevitable. Fue el tiempo que se aprovechó para la creación de las instituciones que habrían de controlar los energéticos (CFE y PEMEX). En ese contexto, la Planta de Jumatán inicia en 1941, justo en el año que nuestro poderoso vecino, Estados Unidos, se involucra en la segunda guerra, y aquí en nuestro país, por disposición del gobierno central se llegó a generar electricidad con las luces de usos propios totalmente apagadas, es decir “a oscuras”, como medida de elemental seguridad.
PROYECTO DE VASOS CONTENEDORES. Algunos años antes de que se pensara en un proyecto en el curso del Río Santiago, en julio de 1957 se manejó, la construcción de dos represas hidráulicas con la idea de crear vasos de almacenamiento de las aguas pluviales UNO en el espacio de LA LAGUNA, ubicado en la parte norte de la ciudad de Tepic, en los terrenos actualmente poblados por varias colonias (Reforma, El Paraíso, Villas del Paraíso, Las Conchas, etcétera) que efectivamente fue lecho lacustre, depósito de agua de forma circular de 862 hectáreas rodeado de cerros y cortas colinas, que para esta fecha ya se habían desecado, por razones sanitarias, los volúmenes de agua que se acumulaban en temporada de lluvias mediante un TAJO hecho en la parte norte de La Laguna. Bloqueando de nuevo ese tajo se acumularía de nuevo el agua, pero las razones de higiene sanitaria prevalecieron para que esto no sucediera.
EL OTRO vaso de almacenamiento que se pretendió acondicionar fue en terrenos del ejido BARRANCA BLANCA a casi diez kilómetros de la ciudad de Tepic, lugar propicio para un contenedor de aguas. Daniel Zavala, gerente de la División Occidente de la CFE, explicaba que la idea era almacenar esas aguas en tiempo de lluvias para regresarlas durante la sequía al mismo Rio Mololoa, conduciéndola mediante canales hasta las plantas hidroeléctricas de Tepic y Jumatán, y así mantener una elevada generación todo el año.
La resistencia de los ejidos involucrados fue inmediata. La represa de La Laguna afectaría a 96 ejidatarios, perjudicaría tierras de riego de Bellavista y se perderían 49 hectáreas de cultivo que dejarían de recibir el agua del río (El Nayar, núms. 5731, 5735). Este proyecto de vasos contenedores se descartó quizá por las grandes posibilidades para desarrollar proyectos sobre el río Santiago, que en febrero de ese mismo año se habían destacado en la Quinta Convención Regional de la CFE realizada en Tepic.
*Basado en el libro “La industria eléctrica en Nayarit”

