Si el agave fuera rábano

POR GUILLERMO AGUIRRE


**Deslumbrados por el precio del agave que llegó a estar hasta en 30 pesos el kilo, algunos cañeros nayaritas migraron a ese cultivo, que hoy se paga en algunos casos en 2 pesos el kilo

Ayer escuché al señor GUADALUPE GUZMÁN RODRÍGUEZ, presidente de la Unión Local de Productores de Caña de Azúcar de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR), específicamente abastecedores de ingenios clave como El Molino (Menchaca) en Tepic, recordar una vez más las malas consecuencias de haber migrado del cultivo de caña al de agave, debe entenderse que el presidente de la CNPR, está obligado a defender el cultivo del cual él representa a los propietarios de las parcelas que abastecen al ingenio de la familia Menchaca.
Pero dejando de lado que su responsabilidad es ponderar siempre el cultivo de la caña de azúcar, sus palabras han sido atinadas, ayer volvió a expresar sobre la crisis del precio del agave: Ha reportado de forma abierta el fuerte desplome del precio del kilo de agave en la región (el cual llegó a caer drásticamente a rangos de 4 a 6 pesos por kilo tras haber alcanzado máximos de hasta 25 pesos y en algunos lugares más precio aún, llegando a considerar el kilo de agave en 30 pesos, pero eso fue en los buenos tiempos, mismos que pasaron como en el terreno agrícola suelen pasar esos buenos ciclos de casi todos los productos.
El presidente de la Unión Local de Productores de Caña de Azúcar de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales, reiteró ayer que aparte del bajo precio por la competencia en la producción de agave, cultivar este producto sigue dañando la tierra ya que la erosiona en forma rápida, dejándola a veces inservible por mucho tiempo.
Claro, usted pensará que, si el precio del agave ya está por los suelos dada la enorme oferta que hay, porque sembraron tanto, y claro que como todo en la vida, nada es casualidad, y le voy a decir como estuvo todo: La más reciente y agresiva «fiebre del agave» (u «oro azul») en México comenzó formalmente a gestarse entre 2017 y 2018, alcanzando su punto más crítico de euforia y precios récord durante la pandemia, entre 2020 y 2022.
Esta industria se maneja por ciclos de escasez y sobreproducción debido a los 6 o 7 años que tarda la planta en madurar. La historia detrás de este fenómeno se divide en fases clave:1. El detonante (2017 – 2019), todo empieza con la escasez inicial: El consumo mundial de tequila y mezcal comenzó a dispararse exponencialmente. Como no había suficiente planta madura para cubrir la demanda, el precio del kilogramo de agave azul trepó de unos pocos pesos hasta alcanzar los $30 pesos mexicanos, y como usted verá, muchos males inician por la ambición de ganar mucho o cuando menos, más dinero que otros, en este caso, estamos hablando de agricultores que querían más dinero que lo que les pagaban por el kilo de caña de azúcar, o el kilo de maíz, chile, frijol, o cualquier otro cultivo.
Pero como suele ocurrir, el dinero tiene mucha atracción, así que, al volverse un negocio sumamente rentable, personas ajenas al campo (médicos, abogados, empresarios) comenzaron a rentar tierras masivamente para sembrar agave, y aquí empiezan los brotes de cañeros que migraron al cultivo de agave, algunos se asociaron con personas que ponían el capital y ellos la tierra, y empezó la expansión territorial, La siembra abandonó sus zonas tradicionales en Jalisco e invadió estados vecinos con denominación de origen como Nayarit, Guanajuato y Michoacán.
Y para colmo hubo un clímax de la fiebre del llamado oro azul (2020 – 2022)
Nos llegó la pandemia: Durante el confinamiento por COVID-19, el consumo de alcohol a nivel internacional rompió récords. Para muchas familias, sembrar agave fue la alternativa económica ideal.
Y mire usted estas cifras fuera de control: En Jalisco, el inventario de agaves registrados ante el Consejo Regulador del Tequila pasó drásticamente de 29 millones de plantas en 2017 a 375 millones en 2022. Se deforestaron bosques y se desplazaron cultivos básicos como el maíz y la caña de azúcar como en el caso de Nayarit, para meter monocultivo de agave.
Pero observe, de tener un registro de 29 millones de plantas de agave en el año 2017, cuando su precio por kilo convenía, se llegó a registrar 375 millones de plantas en el año 2022, y como ya estamos en el año 2026, donde no hay un registro actual, ya se imaginará usted la cantidad enorme de plantas de agave que existen en el país, tan sólo en cinco año del 2017, al 2022, aumentaron 346 millones de plantas de agave, una cantidad estratosférica, que a los únicos que beneficio fue a los que compraban el agave, en este caso a las empresas que hacen tequila.
Ya para el año 2023, la sobreproducción: Como era de esperarse, el exceso de plantas sembradas simultáneamente saturó por completo el mercado y llegó el llamado Desplome del «oro azul»: El precio del kilo cayó estrepitosamente de esos $30 pesos a escasos $2.00 o $2.50 pesos. Esto ha provocado pérdidas millonarias, deudas y la triste realidad de miles de hectáreas con agaves abandonados en los cerros porque sale más caro jimar la planta y transportarla que lo que pagan por ella en las fábricas, aunque eventualmente sube a 4 o 6 pesos, como dijimos antes, pero es la misma situación, no sacan ganancias quienes lo siembran y nuestros cañeros que se dejaron deslumbrar por el llamado oro azul, ahora están peor que antes, que cuando menos tenían seguras sus liquidaciones de zafras, con retrasos y todo, pero al fin les liquidaban, hoy tendrán que esperar años para sacar la cosecha de agave y ver en cuanto estará el kilo para entonces.
Mejor hubieran sembrado rábanos, es la hortaliza que tarda menos en cosecharse, su tiempo desde que nace hasta que lo cosechan es de 20 a 25 días, germina en tres días, o sea usted lo siembra el sábado y el lunes o martes, ya está naciendo, también puede sembrar lechugas, cuyas hojas exteriores se pueden cortar en 30 días, pero bueno, el agave no es rábano…hasta mañana