EL SINDICATO DE TRABAJADORES DE LA INDUSTRIA ELÉCTRICA (STIE) DIVISIÓN TEPIC.
CUARTA Y ÚLTIMA
FINAL DE LA COMPAÑÍA ELÉCTRICA DE TEPIC Y DEL STIE.
Para los años cuarenta, el servicio de la Compañía a la Ciudad de Tepic era deficiente e insuficiente. La CFE, que ya actuaba en nuestra región con el nombre de División Occidente con sede en Tepic y de gerente Daniel Zavala Ayala, intentó resolver el deficiente abastecimiento a la Capital Nayarita, con el anuncio en 1949, de instalar una planta dieseleléctrica en terrenos cercanos a la estación del ferrocarril.
Aunque en enero de 1950, se había terminado de montar toda la maquinaria, su entrada en servicio se pospuso debido a la concesión vigente que tenía la Compañía particular, para el abastecimiento de energía a Tepic y por el amparo dictado por un “Juez Superior del Distrito de Guadalajara”.
Ante esto y la necesidad de resolver de inmediato el problema, la CFE, intentó dejar la dieseleléctrica en arrendamiento a la Compañía (El Nayar, núms. 1204, 1207, enero de 1950). Sin embargo, los propietarios, enfrentados a los constantes reclamos de los diferentes sectores sociales de Tepic, lejos de adquirir más responsabilidad para entregar un mejor suministro, lo que deseaban era finiquitar la venta de la empresa. Esa controversia legal fue un magnífico argumento para la consecución de ese objetivo.
Se procedió entonces a buscar la solución del conflicto legal y entrar en pláticas para establecer una promesa de venta con la CFE. El primer resultado consistió en conceder a la paraestatal la realización de un inventario de los bienes de la Compañía para fijar su valor y el precio de venta para continuar con un proceso de liquidación. En esta negociación participaban, por parte de la compañía Joaquín Fernández Suárez, gerente y Francisco Gómez Virgen, administrador.
Una vez realizado el inventario, en agosto continuaron las pláticas para determinar el monto de la operación y hubo gran disparidad entre el precio pedido por los dueños y la oferta del comprador. Se decía, que los directivos de la compañía pidieron poco más de tres millones de pesos, por su parte la CFE ofreció un millón y medio de pesos, oferta rechazada por la empresa. La situación quedó en manos de la Secretaría de Economía para resolviera la transacción. (El Nayar, núms. 3322, 3324, 3374, 3421, Junio-octubre de 1950).
Mientras, por otra parte, se interpuso el caso del señor Arturo Morán, trabajador tablerista en la subestación, con 26 años de servicio, “septuagenario, falto de vista y semisordo”, quien fue detenido por órdenes del agente del Ministerio Público como presunto responsable de la muerte por imprudencia de Valerio Chacón Mojarro, ocurrida el día primero del actual -según consignó el periódico El Nayar- al pisar un alambre de alta tensión expuesto en la vía pública por calle Veracruz entre Morelos y Allende. Al recibir el señor Morán el informe de la línea reventada contestó que no se contaba con personal para la reparación pero procedió a desenergizar el sector de la falla para el rescate del accidentado, hecho que debió exonerarlo de toda responsabilidad, misma que tendría que haber asumido la empresa.
Por su parte el Sindicato envió un oficio con el siguiente cuestionamiento: “¿Qué hará en casos como el que se registró […] ya que existen órdenes terminantes de que solamente cuando lo dispongan el gerente general, el apoderado y el director técnico […] el Operador Tablerista puede desconectar el switch del circuito respectivo […]” Morán solicitó amparo contra la formal prisión y explicó en su descargo que la acción al desconectar el switch fue, por el contrario, un acto de humanidad que está por encima de las órdenes estrictas de la empresa (El Nayar, núms. 3350, 3359, julio de 1950).
El otro evento que prolongó aún más la compraventa de la Compañía Eléctrica de Tepic fue el anteriormente descrito conflicto obrero patronal que desembocó en la huelga, que terminó con disturbios sociales en la capital nayarita. Una vez solucionado este suceso, inédito hasta la fecha actual, se estableció el compromiso oficial de la compraventa, aún sin definir precio. Esto permitió también poner fin al conflicto de carácter legal originado por el amparo otorgado a la Compañía sobre su exclusividad en el abastecimiento a la ciudad de Tepic. Resuelto lo anterior, se continuó con la instalación de la dieseleléctrica en terreno cercano a la estación de ferrocarriles.
Se concretó la venta en cerca de tres y medio millones de pesos, dándole tiempo a la Compañía para que siguiera operando la planta y equipos para realizar el proceso de entrega a la CFE y luego proceder a la cancelación de contratos de energía eléctrica y la recontratación por la CFE (esto duró dos años más). Para los trabajadores no habría ningún problema, informó el senador Emilio M. González, puesto que se firmó un convenio donde la paraestatal se comprometía a recontratar a los mismos trabajadores y se inició proceso legal para la indemnización de los obreros que optaran por la separación voluntaria. (El Nayar, núms. 3860, 3930, 3995).
El STIE División Tepic, entró luego en un proceso de disolución y posterior afiliación al llamado “Sindicato Nacional” (por lo impronunciable de sus siglas de Sindicato Nacional de Trabajadores Electricistas Similares y Conexos de la República Mexicana, SNTESCRM), con quien la CFE tenía su Contrato Colectivo de Trabajo. En 1954, Elías López (Alfredo Medina decidió retirarse), con el apoyo de don Emilio, logró que en lugar de afiliarse, los cerca de treinta trabajadores, a la Sección 111 del SNTESCRM, se conformaran como una nueva Sección 124, reafirmándose como Secretario General.
Con este nombramiento, Elías, se mantuvo como líder por alrededor de otros doce años más y con la influencia de su amigo Emilio, desarrolló un buen protagonismo político: diputado local en el período 1963-1966; con la investidura de presidente de la XIV Legislatura del Congreso, fue el orador oficial en septiembre de 1964 en la conmemoración del cuarto aniversario de la industria eléctrica nacionalizada y en diciembre dio respuesta al primer informe del gobierno del doctor Julián Gascón Mercado. En mayo de 1965, pronunció un discurso en la reunión obrera por el Día del Trabajo. Luego de concluir su periodo de diputado local y dado el muy escaso número de sus trabajadores representados, que ya estaban integrados en otras áreas de trabajo, su representación sindical no dio para más; por decisión central desaparece la sección 124 y es absorbida por la 111.
Elías López ya en el retiro total de las lides sindicales, continuó como un trabajador más por otros trece años. Su ingreso a la Compañía eléctrica fue en junio de 1925, siendo testigo de primera mano de la última etapa de la Casa Aguirre: el cierre definitivo del ingenio azucarero de La Escondida en 1933; la venta de las textileras, el ingenio de puga y el mismo edificio de Casa Aguirre, en la década de 1940 y finalmente su centro de trabajo, la Compañía Eléctrica comprada por la CFE en 1954.