LA ORGANIZACIÓN OBRERA ELECTRICISTA EN NAYARIT

EL SINDICATO DE TRABAJADORES DE LA INDUSTRIA ELÉCTRICA (STIE) DIVISIÓN TEPIC.

TERCERA DE CUATRO

LA HUELGA QUE SI FUE. En octubre de 1951, Adolfo Ruiz Cortines fue nombrado candidato a la presidencia de la república por el partido oficial, en tanto Miguel Henríquez Guzmán hacía campaña como candidato presidencial opositor al régimen bajo las siglas de la Federación de Partidos del Pueblo de México. En Nayarit, José Limón Guzmán se convertía en el candidato oficialista a la gubernatura del estado para el sexenio 1952-1957.

Ese mismo mes, el STIE División Tepic, solicitaba a la Compañía Eléctrica de Tepic la revisión del Contrato Colectivo de Trabajo para el periodo 1952-1953, ya que el vigente fenecería el 31 de diciembre, destacando entre sus peticiones un aumento salarial de 45 por ciento. La negociación se tornaba cada vez más difícil y la empresa dio a la publicidad sus puntos de vista declarándose incapaz de cumplir con las demandas contractuales de los trabajadores.

En el centro del país los electricistas estaban en franca rebeldía. El líder y senador Juan José Rivera Rojas declaraba que el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) no aceptaría ninguna prórroga en el conflicto con la Compañía de Luz y Fuerza Motriz, acto seguido: la huelga que horas más tarde fue declarada ilícita.

En Tepic, al parecer influyó este ánimo de protesta y las pláticas de avenimiento de rompieron, trasladándose estas a la Ciudad de México donde el único avance fue posponer en varias ocasiones la fecha de huelga para febrero o marzo. Con la negativa persistente de la empresa se desencadenó finalmente, el 4 DE ABRIL DE 1952, la declaración y estallamiento de huelga que dejó sin el servicio eléctrico a la ciudad de Tepic. La falta de energía impidió la publicación inmediata de este evento sin precedentes en el ámbito local de este ramo industrial (El Nayar, núms. 3735, 3738).

Después de la primera semana sin energía, se había creado en la ciudadanía un clima de presión para el gobierno; se hablaba de incalculables pérdidas económicas, se paralizaron industrias, hospitales, sanatorios, la ministración de agua potable, y la ciudad se sumió en un espectáculo deprimente y desesperante que vino a agravarse con la entrada de la Semana Santa. Se exigía al gobernador Limón Guzmán la solución inmediata antes de que la ira del pueblo terminara en motín y violencia. Por su parte, los obreros, hacían guardias, por la calle Veracruz entre Hidalgo y Zapata, afuera de la subestación y la empresa mantenía cerrada su oficina (El Nayar, núm. 3809).

Luego de trece días de huelga eléctrica, se buscó con urgencia la solución al problema en el que parecían no tener influencia alguna ni el gobierno estatal ni la autoridad federal del Trabajo ni las cámaras de comercio e industriales ni las centrales obreras y campesinas locales. Este vacío de autoridad se cubrió con un pueblo amotinado exigiendo el restablecimiento de la energía eléctrica.

El 17 de abril, molestos por los efectos negativos de tan larga suspensión, varios activistas hicieron un llamado a la población por toda la ciudad mediante magnavoces y por la tarde lograron reunir a miles de ciudadanos, concentrándose por la calle Mérida a un costado del mercado Juan Escutia. Cerca de las 16:00 horas se desplazó la multitud por la avenida México hacia el Palacio de Gobierno en busca del gobernador Limón Guzmán, utilizando como gritos de combate “¡queremos luz!” y “¡volvió el Tigre de Álica cabrones!” Los negocios y casas particulares asentados en el trayecto cerraron sus puertas.

Ya frente a Palacio de Gobierno llegó el gobernador y subió a su despacho casi empujado por un gran número de manifestantes que invadieron su oficina y el balcón central, donde se apostaron para dirigirse al pueblo. Participaron primero oradores espontáneos como Marcos Rivera y Héctor Raúl Manjarrez pidiendo la terminación de la huelga, luego el mandatario informó que el conflicto estaba prácticamente solucionado.

La gente, incrédula, generalizó el desorden y “[…] arrastrados por la ira se cometieron excesos no registrados aquí en muchos años; armados de palos y piedras lapidaron el Palacio de Gobierno rompiendo los vidrios de las ventanas del primer piso y los faroles de enfrente, el edificio del Museo, parte del Hotel Palacio, la residencia del Lic. Romo Casillas, oficinas y subestación de la Compañía […]” (El Nayar, 3817-3818, abril de 1952).

En su libro Reflexiones y algo más (pág.93), Roberto Rivera Hernández escribió:
“[…] enfilaron por avenida México rumbo a la plaza principal […] llegaron a la calle Hidalgo y dieron vuelta a la calle Veracruz para plantarse frente a la subestación eléctrica y le gritaron a los trabajadores que pusieran la luz. Estos al verse presionados abandonaron el lugar. Alguien conminó a la multitud a que fueran a la Planta de el Punto a echar a andar las máquinas, en eso apareció el ejército por la calle Zapata y por la calle Hidalgo bloqueando a los manifestantes. El comandante dirigiéndose a la multitud les dijo que estaban en su derecho a manifestarse, pero que causar destrozos estaba fuera de todo reclamo […]”

Cuando los sucesos estuvieron a punto de degenerar en hechos de sangre, el Lic. Saucedo, representante patronal, propone la formación de comisiones de empresa y sindicato para dirigirse al gobernador. Ya integrados acuden a una audiencia con el Ejecutivo, acompañados con el diputado Emilio M. González. De esa reunión surgió el acuerdo de restablecer el servicio eléctrico a la población. Avanzada la noche, 22:10 horas, se restableció el servicio, iluminándose de nuevo la ciudad. Los habitantes manifestaron su alegría y la Catedral lanzó campanas al vuelo después de trece días sin energía eléctrica.

La presión social tanto al gobierno como a los trabajadores tuvo mayor peso que la huelga misma. Todos los hechos descritos sirvieron más bien para apresurar la decisión que los dueños de la Compañía tenían ya en proyecto: la venta de la empresa a la Comisión Federal de Electricidad, planteada en 1952 y concretada en 1954.

*(Basado en el libro “La Industria Eléctrica en Nayarit”)

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