Nada nuevo bajo el sol. El día de hoy, Claudia Sheinbaum dio su Segundo Informe de Gobierno, siguiendo los lineamientos políticos que impuso a quien relevó, al oriundo de Macuspana, Andrés Manuel López Obrador: cifras y datos triunfalistas y obvio la parafernalia de sus fans y seguidores.
Así, la Presidenta habló de soberanía y no subordinación, de crecimiento económico para los más pobres, pero también de una mayor inversión extranjera, como nunca antes.
De tener un país en donde los mexicanos en su mayoría aprueban al gobierno de la Cuarta Transformación. De tener un sistema de salud en donde médicos y medicinas funcionan de maravilla
Un país que transita hacia un Estado que combate a los grupos criminales y a la corrupción. Una nación que va rumbo a la Cuarta Transformación en donde, primero los pobres.
Fue un Segundo Informe Presidencial que como siempre contrasta con la realidad.
Y es que, la gente de carne y hueso, la común y corriente solo sabe, siente y percibe que la realidad es otra. Que cada vez más, el dinero vale menos; que con más dinero se compra menos. Que en las clínicas, hospitales y centros de salud la atención médica es lamentable y el surtimiento de medicamentos está por los sueños.
Pero también que el sistema educativo va de mal en peor y que las perspectivas económicas no son alagueñas.
Y de la corrupción, esa que según el ex Presidente tabasqueño había llegado a su fin, un día sí y otro también, la realidad confirma lo que la inmensa mayoría de mexicanos dice todos los días: estábamos mal, pero ahora hay más bandidos.
Pero bueno, la Presidenta en su informe de gobierno dio a conocer lo que todos sus antecesores hicieron: que vivimos mejor que antes. Sin embargo, la realidad tiene otros datos.
COTIDIANAS
Pese a los esfuerzos del gobierno, el campo nayarita sigue igual o peor: los precios de las cosechas no pagan la inversión. El maíz, el frijol, el sorgo, el mango, la caña, el agave sufren las consecuencias de tener que competir con los labriegos del vecino país en condiciones desventajosas, ya que, allá los subsidios están muy por encima de los casi nulos que entrega el supremo gobierno… El que ya anda prácticamente en la locura infinita es Donald Trump. Ya cambió de nombre al Golfo de México, al Lago Ontario, pero también ya anda buscando otros nombres al Océano Pacífico y al Atlántico. Aquí solo una recomendacion: échenle agua al orate… BROCHE POLÍTICO: Y sí, todo es según, el color del cristal con que se mira.

