Buscan clientes para preescolar

POR GUILLERMO AGUIRRE

**Un dato raro dado a conocer por la jefa de educación inicial y preescolar del estado de Nayarit, MARIA GUADALUPE VELAZQUEZ FRANCO, es que este año, bajaron en una tercera parte las inscripciones para jardines de niños

La jefa de educación inicial y preescolar del estado de Nayarit, (SEPEN), MARIA GUADALUPE VELAZQUEZ FRANCO, hace poco más de 15 días, dio a conocer una noticia estadística que, para ser honestos, no me sorprendió.
El caso es que dice la jefa de Educación Inicial y Preescolar, de los SEPEN, que, en nuestro estado, hay un decremento de hasta un 30 por ciento en las inscripciones que se hicieron este año, para los alumnos que el próximo año lectivo, ingresarán a preescolar, claro que el próximo año lectivo es en los meses de agosto del presente año.
La titular de esta área, María Guadalupe Velázquez Franco, atribuye este fenómeno de la baja población infantil en edad preescolar, a sus muy particulares puntos de vista, dice que uno de los motivos puede ser las políticas actuales de natalidad, otro es la situación actual de las parejas, es decir la manera en la que dispusieron llevar su relación, con decisiones tales como el no tener hijos, o tenerlos hasta haber logrado su titulación profesional, o bien ya cuando están cerca de los 40 años, ya para esta edad, algunas parejas deciden tener un hijo, pero como ya se han acostumbrado a vivir sin la responsabilidad de la crianza de un pequeño, entonces algunos deciden no tener ninguno, es decir seguir en su vida libre de hijos.
Por supuesto que estas decisiones tendrían que impactar socialmente y demográficamente en un momento dado, como ya ocurrió en este presente periodo de inscripciones a preescolar que como cada año, se realiza en el mes de febrero, este sistema de inscribir en febrero, se inició para determinar la cantidad de niños que asistirían al siguiente ciclo escolar al llamado jardín de niños o kínder, como originalmente le decíamos y así prever si era necesario la construcción de nuevas aulas, o incluso nuevos planteles en determinadas zonas geográficas del estado.
Pero miren ustedes lo que son las cosas, esta misma estadística servirá ahora al revés, es decir para saber cuántos jardines de niños, cuantos planteles de nivel preescolar, se podrán cerrar por la falta de alumnos.
Y es que decremento del 30 por ciento, esto es, una tercera parte menos de los niños que habitualmente se inscribían año con año, para esta fase de estudios iniciales, fue tan drástica que estamos hablando que de tres partes, una tercera ya no fue inscrita, porque ya no nació en los momentos requeridos para en su tiempo o ciclo, ingresar al jardín de niños o preescolar.
Por supuesto que esta estadística afectará en su momento a las escuelas primarias, las que se verán también con un decremento de ingresos a primer año en su momento, disminución que seguirá su ciclo normal hasta sexto año, que es el final de la educación primaria.
Pero ante este panorama, bien vale hacernos una pregunta, ¿ con el control de la natalidad, y con menos hijos, se da un paso adelante para vivir mejor? O bien, ¿Por qué hay que tener hijos?
Ésta última, es la pregunta que nuestra época prefiere evitar. Hay preguntas que una civilización hace cuando está en pie, y preguntas que evita cuando está en declive. «¿Por qué tener hijos?» es, hoy, una pregunta desagradable. Se la esquiva con estadísticas económicas, con discursos sobre la libertad individual, con memes sobre el precio del alquiler. Pero detrás de esa evasión hay algo más profundo: una cultura que ha perdido el coraje de mirar hacia adelante.
Sigmund Freud no era un sentimental, pero sabía que la vida psíquica necesita anclajes para no desintegrarse. En su concepto de Eros, la pulsión de vida, identificó esa fuerza que nos empuja a crear vínculos, a construir, a perpetuar. Tener un hijo es uno de los actos más radicalmente eróticos en el sentido freudiano: es apostar por la continuidad de la vida frente a la pulsión de muerte.
Jacques Lacan, por su parte, entendía que el sujeto se constituye en la relación con el Otro. El hijo no solo recibe esa constitución: la devuelve. Ser padre o madre transforma la estructura subjetiva de manera irreversible. Te saca del lugar cómodo del deseo sin consecuencias y te instala en la responsabilidad del amor real. Las investigaciones muestran consistentemente que el bienestar profundo no se construye sobre la acumulación de experiencias placenteras sino sobre el significado. Y pocas cosas otorgan más significado que ser responsable de otra vida. No la felicidad instantánea, sino esa felicidad más lenta, más dura y más real que viene de saberse necesario para alguien que no eligió venir al mundo solo, alguien a quien trajimos quizá en un momento en el que no estábamos preparados, pero al fin de cuentas, ¿quién puede decir que está preparado para perpetuar la civilización?
Lo único cierto es que en Nayarit y probablemente en el país entero, llegará el momento de afrontar la vida en un país de viejos, como actualmente ocurre en muchos otros países del mundo…hasta mañana

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