LUZ Y FUERZA ELÉTRICA EN TEPIC

Primera de tres

SURGIMIENTO
En los primeros años del siglo XX, en la empresa española, Casa Aguirre ya existía la inquietud de introducir la energía y los motores eléctricos para modificar la fuerza que moviera la maquinaria de sus fábricas y, con este salto de calidad, beneficiar sus resultados, igual como ya se hacía desde 1879 en la industria textil de León, Guanajuato con la utilización de una pequeña termoeléctrica. Estaban seguramente al tanto de la entrada en funcionamiento en 1889 de la primera Planta Hidroeléctrica instalada en nuestro país, en el pueblo de Batopilas, Chihuahua, para utilizarse en actividades mineras de empresas extranjeras.

En cuanto a las innovaciones tecnológicas, mucho debió haber influido el Ingeniero de Caminos Pedro de Icaza Aguirre, sobrino de los entonces principales socios capitalistas de la Casa: Pedro y Domingo Aguirre Basagoiti. En él habían fincado sus esperanzas por su preparación técnica, ya que contaba con la experiencia de haber trabajado en 1895 para la Sociedad de Tranvías de las ciudades de Bilbao y Santurce en la instalación de la tracción eléctrica. Experiencia que sería muy útil en sus negocios de Tepic para supervisar el proyecto de instalación de una planta hidroeléctrica, “[…] será el ayudante e intérprete de los alemanes que vendrán a instalarla; que dentro de algunos meses será preciso dividir el gobierno de la compañía en administración general y dirección técnica, y que esta probablemente le será adjudicada”.* Miembro de la familia Aguirre, Pedro de Icaza llegaría a convertirse años después, por la vía hereditaria, en el socio capitalista más importante de la empresa.

En el III Simposio Internacional de Historia de la Electrificación, celebrado en la Ciudad de México en el Palacio de Minería en marzo de 2015, se tocó este tema en la ponencia de los investigadores Vicente Casals y Eulalia Ribera: “La energía hidroeléctrica en los escritos del ingeniero mexicano Miguel Ángel de Quevedo. Una revisión crítica”. Ahí se hizo la siguiente referencia “En los primeros años del siglo XX Quevedo llevó a cabo el único trabajo que conocemos en la costa del Pacífico en la ciudad de Tepic […] en su relato de 1943 explica (Quevedo) que fue llamado para establecer una importante Planta Hidroeléctrica cuya electricidad iba destinada a la ciudad de Tepic y a las fábricas de la familia Aguirre […] En tal labor, señala, tuvo como auxiliar al ingeniero Ponciano Aguilar […]”

El jaliciense Miguel Ángel de Quevedo y Zubieta fue un ingeniero civil convencido del importante futuro de la generación eléctrica a partir de la fuerza hidráulica que vendría a sustituir el uso del carbón mineral y vegetal en el trabajo fabril, evitando así sus emanaciones tóxicas. Le llamó “el carbón blanco”. Era ferviente partidario de la utilización de la hidroelectricidad, que resolvía el problema del agotamiento de aquellos recursos no renovables. De acuerdo a su relato, pero ente la falta de mayores evidencias, podemos solamente suponer (lo mismo que los ponentes en el Simposio) que, por sus conocimientos, los propietarios de la Casa Aguirre pudieron haberle encargado el estudio para realizar los trabajos correspondientes a la obra civil: tomas de agua, represa y canales, en la edificación, al inicio el siglo XX, de una hidroeléctrica en Tepic.

Las nuevas condiciones para la industria fueron debidamente aprovechadas por los industriales del Territorio de Tepic. Con el régimen porfirista se ingresó a una nueva etapa del desarrollo tecnológico y de transformaciones económicas que coincidieron con la Segunda Revolución Industrial. La mecanización no solo se desarrolló dentro de las fábricas, sino que con la utilización del motor de combustión interna y con el surgimiento del ferrocarril se dinamizó el transporte de mercancías y de personas incrementándose el intercambio e incentivando la producción. El cuadro se complementó con la medida administrativa del Gobierno Federal de la abolir en México, desde 1896, el impuesto que gravaba el volumen de las ventas, que desde la época colonial (las alcabalas) se aplicaba a los productores industriales constituyéndose como la principal fuente de recursos para las finanzas nacionales, condiciones que se potenciaron con la introducción de la energía eléctrica como fuerza motriz dentro de las principales industrias textiles, mineras, azucareras, etcétera.

*Fundación Vizcaína Aguirre, Los hermanos Pedro y Domingo Aguirre Basagoiti, primer centenario de su
Muerte, 1907-2007.

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