ESFUERZO POR LA ENERGÍA NACIONAL.
TERCERA DE SEIS
POTENCIAL NO APROVECHADO.
Hasta antes de la realización del proyecto de Aguamilpa, el potencial hidrológico del estado y la insuficiente infraestructura, para el aprovechamiento en la industria eléctrica y en las actividades agropecuarias, eran altamente contrastantes. En 1976, de los 14 mil 280 millones de metros cúbicos de agua disponible, solo 202.5 eran utilizados mediante obras de almacenamiento (Plan Lerma 1970-1976)
Tres grandes cuencas cruzan la superficie del Estado de Nayarit: una al Noroeste que incluye las subcuencas de los ríos Acaponeta, San Pedro y Cañas, otra en la parte media, que comprende los ríos Santiago, San Blas, Huaynamota y Jesús María, y la última al Suroeste que cuenta con los ríos Huicicila, Miravalles y la margen derecha del río Ameca. Este potencial hidráulico es muy superior a la cantidad de agua que se requiere para el riego del suelo agrícola, cuya superficie es reducida por el alto porcentaje de terreno accidentado con que cuenta el estado. Las 230 mil hectáreas de suelo agrícola requerirían para su irrigación de 2 mil 500 millones de metros cúbicos anuales, con lo cual quedaría un excedente de 11 mil 780 millones de metros cúbicos anuales del total disponible.
Para el año de 1976, la capacidad de almacenamiento de agua disponible consistía en algunos bordos y contadas presas de pequeña capacidad, entre otras, la derivadora El Jileño, al poniente del municipio de Tepic, El Bañadero en el municipio de Compostela, la Francisco Severo Maldonado en el Ejido de Pochotitán y la derivadora Las Gaviotas que utiliza las aguas del río Ameca. Ninguna obra de gran envergadura se había construido, acorde a los recursos existentes, ni para el riego agrícola ni para la instalación de capacidad de generación eléctrica para el abastecimiento del estado, e incluso para enviar energía a otras entidades a través del sistema nacional interconectado de transmisión.
En la Quinta Convención Nacional de Gerentes Divisionales (Norte, Noroeste, Oriente, Sureste, Centro Sur, Centro Occidente, y la anfitriona, División Occidente), presidida por el subdirector general Leonardo de Lozanne y el gerente general de operaciones Luis F. de Anda (El Nayar, núm. 5023, noviembre 3 de 1956), se hizo el planteamiento de que el estado de Nayarit reunía las posibilidades para convertir en realidad los proyectos hidroeléctricos como base de la operación futura, por encima de los termoeléctricos que absorben mayores costos de producción, y lo que entonces poco se decía, una mayor contaminación al medio ambiente. Para este tiempo el Sistema Hidrológico del Río Santiago, desde su nacimiento en la laguna de Chapala hasta su desembocadura en el Pacífico, en el municipio de Santiago Ixcuintla, no se había aprovechado debidamente, solo se tenía la presa de Las Juntas y en construcción la de Santa Rosa, las dos en el estado de Jalisco.
Entre 1961 y 1965 se realizaron los primeros estudios geológicos, topográficos y demás, y en 1967 se hablaba de la ratificación del acuerdo presidencial y la confirmación sobre la construcción de la presa de Aguamilpa. (El Nayar, núm. 9560, septiembre de 1967). Se preveía la continuación de estudios sobre el proyecto y la construcción de la carretera hasta el lugar de la obra, a partir del poblado de Atonalisco, pero en los primeros meses de 1968 todo se paralizó. Se dijo que la suspensión se debió a los acelerados trabajos en el Distrito Federal, hoy Ciudad de México, con motivo de la celebración de las olimpiadas de ese año en nuestro país. Estas iniciativas se mantenían durante algún tiempo, pero finalmente se detenían por problemas técnicos, económicos y políticos que impidieron darle continuidad al proyecto a lo largo de diferentes sexenios.
*Basado en el libro “La industria eléctrica en Nayarit”

