EN LA BREGA

POR EL PROFE TACHO

NEGLIGENCIA Y TORTUGUISMO EN EL REGISTRO AGRARIO NACIONAL

-Falta de personal, citas colapsadas a seis meses y desacato a sentencias del Tribunal Agrario asfixian al campo nayarita-

La delegación del Registro Agrario Nacional (RAN) en Nayarit se ha convertido en un auténtico viacrucis para el sector campesino de la entidad. El marcado tortuguismo, la escasez de personal y la falta de capacitación técnica y jurídica mantienen en el colapso la atención ciudadana. Esta parálisis administrativa impacta directamente a un estado con una superficie territorial de 2.7 millones de hectáreas, de las cuales 1.1 millones corresponden al régimen ejidal y más de 952 mil al régimen comunal, dejando en la indefensión patrimonial a miles de sujetos de derecho.

La capacidad operativa de la dependencia se encuentra rebasada frente a la demanda de trámites esenciales, como el depósito de listas de sucesión o la transmisión de derechos por fallecimiento. Ante la falta de capacidad técnica para desahogar los expedientes en ventanilla, la delegación implementó un sistema de citas por internet que lejos de agilizar los procesos, posterga la atención presencial hasta por seis meses, castigando a campesinos que deben trasladarse desde los municipios más alejados solo para encontrarse con puertas cerradas y trámites burocráticos infructuosos.

A la deficiencia en el servicio presencial se suma el recurrente desacato a las órdenes judiciales. El RAN en Nayarit acumula constantes apercibimientos y multas por omitir o retrasar el cumplimiento de los fallos emitidos por el Tribunal Agrario. Esta apatía institucional mantiene frenada la regularización de 22 ejidos (que abarcan 103 mil hectáreas) y seis comunidades agrarias (con más de 84 mil hectáreas), dejando a 10 mil 129 ejidatarios sin la certificación jurídica de sus parcelas y tierras de uso común.

La incertidumbre sobre la tenencia de la tierra no solo vulnera la certeza legal de las familias campesinas, sino que les impide el acceso a las reglas de operación de los programas federales y estatales de apoyo al campo. Abatir el rezago agrario histórico requiere de forma urgente la ampliación del catálogo de plazas, la profesionalización del personal en materia legal, la modernización de los sistemas digitales y una infraestructura digna para la recepción de los usuarios.

Mientras la delegación del RAN continúe operando con indolencia administrativa, la certidumbre sobre el patrimonio rústico de la entidad seguirá congelada en el escritorio de los funcionarios. La deuda social con las comunidades coras, huicholes, tepehuanas, mexicaneras y mestizas exige una reestructuración inmediata y sin simulaciones. Tiempo al tiempo.