Luciano Maldonado Legendario jugador del Ejido

Jaime Ruiz y Mario Anguiano

“Chano” Maldonado, así conocido en el argot futbolístico nayarita, lo pudimos contactar y que nos platicara algo de su historia en el balompié, claro que mucho quedó por contarse, están pendientes muchas cosas, pero algo es algo, ya habrá tiempo si el Creador lo permite, cosa de la que estamos seguros.

JyM: Chano ¿Cómo fue tu debut en el fútbol organizado?

LM: “Fue en la cancha que estaba enfrente del estadio de beis, en la infantil, la mayoría de nosotros éramos muchachos que jugábamos descalzos, ese dìa nos dieron zapatos, de aquellos de taquetes de baqueta, al rato los aventamos para afuera y jugamos “araiz”, estaba permitido”

JyM: Llegas al club Ejido

LM: Sì, eran otros tiempos, la gente iba al campo a jugar o a vernos, todo mundo te saludaba y confiaba en que ibas a meter gol, y sí, metí muchos porque tuve buena zurda y ponía a temblar a los porteros”

JyM: Eso te dio satisfacciones.

LM: Muchas, me invitaban a jugar fuera del estado y nos pagaban, recuerdo que llegué a ir a jugar a Tijuana, aquí en Tepic ya tenía bien ganado el respeto cuando lo dirigía don Florencio “El Viejo” Hernández, papá de Migue, Checo, Jhony, Toto, César”.

JyM: ¿Anécdotas?

LM: Muchas, pero les digo que jugué muy a gusto en el ejido, también en Tijuana y al otro lado, estoy muy satisfecho de lo que me dio el fútbol, me pasaron cosas curiosas como cuando tiré y metí el gol pero el balón le pegó a un señor paletero que por allá fue a dar, en otra una señora de edad que me animaba a que metiera el gol, lo metí pero tumbé a esa señora del balonazo, se levantó preguntando que si había sido gol y se puso contenta”.

JyM: Una más para cerrar esta conversación de la que te damos las gracias.

LM: “Era un partido contra Bellavista, me parece, hubo un tiro de castigo a favor, uno que le decían “El Burro”, se colocó diciendo: “Que miedo le tienen a este, pégame aquí”, me dijo señalándose el pecho, y el tiro le pegó entre quijada y oreja, que feo daba vueltas por el suelo, en otro tiro le dije que se pusiera en la barrera y levantando el brazo me dijo tatatatà”, (Ríe).

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