DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Por: Héctor Severiano Ocegueda

En el texto de anterior formulé un cuestionamiento. ¿QUÉ DEMOCRACIA? La reflexión alrededor de las EVIDENTES limitaciones de la DEMOCRACIA REPRESENTATIVA impulsa la necesidad de proveer a un Nuevo Sistema Político en México para el siglo XXI de más DEMOCRACIA DIRECTA y PARTICIPATIVA. Sin el complemento PARTICIPATIVO con alta probabilidad estaríamos políticamente navegando en círculo, operando en realidad un RECICLAJE del Viejo Sistema Político, NO para una TRANSFORMACIÓN sino para una REFUNCIONALIZACIÓN del mismo sistema que APLASTÓ a los mexicanos, muchas de cuyas expresiones se encuentran PELIGROSAMENTE insertas en Morena y partidos aliados, como ha sido ampliamente documentado, en la forma de prácticas propias de la cultura PRIISTA que avasalló la vida política de México durante un largo periodo. En la promoción de la DEMOCRACIA PARTICIPATIVA, para efectos discursivos, conceptualmente los mexicanos contamos con el inapreciable apoyo constitucional en el Artículo 39: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.”
La DEMOCRACIA PARTICIPATIVA será el componente que dotará de CONTENIDO POPULAR al Nuevo Sistema Político. En las circunstancias de los DESAFÍOS que enfrentará el gobierno que presidirá Claudia SHEINBAUM. El pueblo de México debe disponerse a transitar desde un sistema político que le permite VOTAR cada cierto periodo para elegir REPRESENTANTES que deciden en su nombre, a un sistema que en el cual se ha ganado el DERECHO de TOMAR DECISIONES directamente. A través de las figuras de REVOCACIÓN de MANDATO, CONSULTA POPULAR, PLEBISCITO, REFERÉNDUM y otras, el pueblo MOVILIZADO y en ALERTA permanente debe asumir DECISIONES en asuntos fundamentales de la AGENDA pública. La práctica de DESMOVILIZARSE luego de procesos electorales y dejar en manos de “REPRESENTANTES” su destino, no aporta a la DESTRUCCIÓN del Viejo Sistema Político ni a la CONSTRUCCIÓN de uno cualitativamente NUEVO.
La lucha es de DOBLE PROPÓSITO, uno destructivo y otro constructivo. El primero avanza con la VICTORIA electoral, el segundo, con la conformación de una nueva HEGEMONÍA, una nueva INSTITUCIONALIDAD y la ORGANIZACIÓN popular que garantice el avance a una sociedad JUSTA, lo que necesariamente tocará los intereses del GRAN CAPITAL, en particular cuando la agenda gubernamental asuma dos asuntos de alta sensibilidad: La REFORMA FISCAL y la RENEGOCIACIÓN de la DEUDA EXTERNA. El problema es que con partidos políticos convertidos en FEUDOS PRIVADOS, asaltados por turbas de OPORTUNISTAS, sindicatos CHARROS disfrazados, y un pueblo DESMOVILIZADO ciertamente NO iremos por la vía de esa construcción, que en palabras de la presidenta Claudia se expresa en el SEGUNDO PISO de la Cuarta Transformación y cuyo más importante esfuerzo debería orientarse a construir las BASES de un Nuevo Sistema Político, una DEMOCRACIA de profundo contenido POPULAR.
Ahora o más tarde deberemos abordar a través de la convocatoria pública la DISCUSIÓN acerca de la naturaleza del Estado y si la transformación será desde ahí, desde el Estado sólo por la voluntad de sus integrantes, o desde la ORGANIZACIÓN de ESTRUCTURAS de PODER POPULAR con relativa AUTONOMÍA, cuya influencia logre MODIFICARLO y ORIENTARLO.

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